lunes
Watanabe
Supera incluso la muerte.
Reproduzco un poema del brillante José Watanabe a modo de homenaje.
INTESTINO
Qué hace ese intestino
Dormido en una cama
Recogido
Como un animal rosado
Sueña que sale del cuarto
Después de la lluvia
Por la ventana dorada
Se estira y curva
En el horizonte
Como un arco iris
Multicolor por supuesto
En los lejanos extremos
Ollas de barro
Repletas de monedas de oro
Oro del que amanece solo
Y con borborigmos
Oro de pobre
José Watanabe (1945 - 2007)
Escena
Había hecho mi trabajo, que consistía en un retrato, pero me había olvidado de las benditas copias. Antes de lanzar alguna blasfemia al aire corrí con Milagros, quen se encontraba en la misma situación que yo, a buscar una fotocopiadora que salve nuestra mañana.
Salimos de la universidad raudos mientras yo hacía malabares con mi mochila al hombro, mi café y mi cigarro. Nos dirigimos a uno de los pocos locales abiertos donde se leía en un cartel promisorio y redentor la palabra: “COPIAS”. Ahí nos encontramos con Gonzalo García quien enfrentaba el mismo problema que sufríamos Milagros y yo. De alguna, manera saber que no estaba solo me dio cierta tranquilidad. No obstante, el despreocupado señor que atendía nos dijo que no sacaba copias. Nos invitó a imprimir el trabajo las veces que fueran necesarias, pero que cobraba 40 céntimos por hoja. Tomamos la oferta casi como un insulto y salimos corriendo.
No había otros locales abiertos. El tiempo pasaba. “Renato no creen nadie, no nos dejará entrar si llegamos tarde”, dijo Gonzalo. En mi cabeza solo veía la imagen de Cisneros cerrándome la puerta en la cara.
Volvimos a la universidad y vimos que las copiadoras estaban abriendo. La alegría terminó cuando observamos a más de 10 personas esperando turno. Pensé que ni Jack Bauer podría con esto. No se trataba de una bomba y no había a quien torturar ni amenazar de muerte.
Resignados regresamos al salón segundos antes de que Renato tomara la lista. La divina providencia y las extensas críticas de los otros textos hicieron que nuestros trabajos se reservaran para la siguiente clase. Al terminar, salí del aula y lo primero que hice fue buscar una fotocopiadora.
viernes
Sorry
Sucedió hace un par de años o algo más. Yo estaba solo y tu sola. Salimos, nos besamos, estuvimos y terminamos. Pero, ¿terminamos?
Sé que estuve mal, tal vez siempre supe que estaba mal. Mentir. Darte alas. Mentir. Besarte con los ojos abiertos. Decirte cosas al oído que a la hora no recordaría. Quererte pero no lo suficiente. Recibir mucho más de lo que di.
Sinceramente fui egoísta. No fuiste tú. Nunca fuiste tú. Nunca me dormí con tu nombre besando mi boca, ni me desperté pensando en tus amaneceres, ni en tus ocasos, ni tus noches.
Sé que ya no puedo hacer nada. Sé que lo jodido, jodido está. Sé que te defraudé. Sé que fui un cobarde.
A la distancia de esos hechos, veo lo terriblemente cruel, dañino y escoria que fui. Lo admito, eras mucha mujer para mí. Lo siento.
jueves
Por qué me gusta Silvio
Porque el coro de “Ojalá” plasma a la perfección todo el despecho que se puede sentir por una mujer y aún así, reconocer que ella lo es todo.
Porque escribe como quisiera escribir yo.
Porque sus letras hincan, acarician, penetran y sacuden.
Porque cada palabra parece haber sido esculpida y pintada con exactitud milimétrica.
Porque en vez de decir “te amo” dice “Te doy una canción”.
Porque en vez de decir “no te olvido” dice “Cómo me haces hablar en el silencio”
Porque en el Mundo abundan los cantantes que solo impostan una voz febril y repiten la palabra “amor” sin discreción.
Porque antes que cantante es poeta.
Porque es un artesano de historias perdidas y anacrónicas.
Porque sus canciones sobreviven a contextos políticos y perduran por el arte de sus versos.
Porque muchas de sus canciones son caricias de uñas afiladas.
Porque es muy humano. Tan humano como la contradicción y la hipocresía. Tan humano como la equivocación, la vacilación y la cobardía. Tan humano como la mentira, el odio, la ira, la vanidad y la soberbia. Tan humano como el egoísmo y la traición.
Me gusta Silvio porque comete errores.
Porque no es perfecto y no intenta serlo.
lunes
EN FIN
No por él. Por ti misma.
Supongo, también, que las oportunidades son mejores allá
Que vivirás mejor allá
Que caminarás y sonreirás más
Que harás tuyas las plazas y parques
Que harás tuyas las noches y los atardeceres
Supongo que debes irte porque esta ciudad te quedó chica
O simplemente no te supo apreciar
Exísten huellas que se marcan en un instante,
Con un beso
Con una sonrisa o una mirada
Pero hay huellas que no se marcan enseguida
Que necesitan tiempo para ser eternas
Esas son las marcas que dejas
Allá amarás más, supongo
Pero no me atrevo a creer que te amarán más
Aun así debes hacerlo porque lo necesitas
Y necesitas que te cuide y necesitas cuidarlo
Y necesitas saber si era verdad
O si la distancia hacía su trabajo
Supongo que es porque mi otro amigo se fue
Supongo que es porque siento que quedo atrás
Que me retraso
Que me alejo
Que me pierdo
Y los dos sabemos que no sueles escribir mails
y los dos sabemos que no servimos en el MSN
y estamos seguros que con él ya no hay mundo que valga.
Sé que, en tu caso, las llamadas serán inútiles
Supongo que no sabía qué tan egoísta estaba siendo
Supongo que todo cumple un ciclo
Y que los recuerdos son lo único que no me pueden quitar
Si pues,
Duele
Pero me alegro por ti
S O L O
Sentirse solo es caminar demasiado para avanzar muy poco. Es abandonar tu propia sombra. Es esquivar gente que ni te mira, que ni te piensa mirar.
Sí. La soledad te termina traicionando. Finge ser tu aliada, tu compañera. Finge al hacerte sentir tranquilo y libre. Te miente al decirte que estarás bien. El futuro en soledad no existe.
Al principio todo está bien, incluso piensas tener todas las repuestas. Es una maldita droga. Te nublas. Sí. Al principio la soledad es deliciosa, es como una fruta dulce y madura. Pero luego de un tiempo, como todas las frutas, se empieza a podrir.
Existen personas que no pueden estar solas, que no resisten la sola idea y siempre encuentran la forma de huir de sí mismos. Existimos quienes nos gusta elegir estar solos. Pero solo cuando podemos elegirlo. De un tiempo a esta parte creo que perdí esa capacidad de elección y es eso lo que duele.
Estos años fueron suficientes aunque no soy yo quien debe decidirlo.
No se trata de buscar. Se trata de encontrar. Y no se trata de diversión. Tampoco de amor. Mucho menos de sexo. Es algo mucho más primario, es necesidad de compartir.
Si tengo que seguir pagando la factura la seguiré pagando.
Mis actos pasados deben tener una consecuencia y no me quejo ni reclamo. Cometí muchos errores hace tiempo y lo asumo sin pomposidad.
Sí.
Me siento solo.
Hace varias semanas que me siento así.
Marco Polo:
Se le encuentra cada fin de semana en un lugar que es la "meca" para los fanáticos de Silvio Rodríguez y Joaquín Sabina. Solo lo acompaña su instrumento, una guitarra que cuida mucho, que guarda con cariño y saca con ilusión. Habla de manera muy particular. Cuida sus palabras, parece que las midiera con cautela. Va de escenario a escenario, de público en público, cantando como si rezara, como si contemplara algo más grande que él.
Marco Polo (38) es un trovador que lleva 10 años cantando en la Posada del Ángel, un local barranquino para los amantes de la trova y la música en vivo a la luz de las velas. Ha sacado dos discos y haciendo honor a su nombre ha viajado mucho gracias a su arte.
"He cantado toda la vida desde el nido, desde los 4 años, tal era mi afición por el canto que todos los lunes cantaba el Himno Nacional. Cuando era chico cantaba rancheras, una música que te permite lucir la voz. Y, cuando entré a la universidad, escuché a Silvio Rodríguez y a Pablo Milanés. Luego empecé a escuchar cantantes argentinos populares como Mercedes Sosa. Siempre he ido por ese lado."
Estaba a la mitad de su carrera de Derecho en la Universidad San Martín cuando un grupo de teatro, que conocía de su habilidad con la guitarra y el canto lo invitó a hace una gira por varios países de Centroamérica.
"Recorrimos casi todo Centroamérica y nos presentamos en Costa Rica, Nicaragua, México y más países. Nos presentábamos en universidades, teatros, locales pequeños e incluso en la calle. Es más a mí me tocó cantar en micros para poder tener algo de dinero".
Cuando volvió de esa aventura el primer gobierno de Alan García había elevado tantos los precios que no pudo retomar sus estudios y se fue nuevamente a Costa Rica. Estuvo ahí cinco años, se casó y tuvo un hijo. Ya había terminado el gobierno aprista y decidió regresar al Perú. Ya en Lima un primo le dijo que existía un local en Barranco en el que podía presentarse a tocar. Desde ese momento no ha parado cantar y tocar rodeado de ángeles, velas y público.
"El local es distinto. Tiene una atmósfera particular, como si hubiera un microclima. El público es diferente en la medida que no se embriagan en el local. Hay una sinergia especial. Pueden estar un señor de 70 años y un grupo de adolescentes y todos tranquilos en el mismo local disfrutando de la música, tomando un vino, etc."
Como todo artista, Marco Polo admite ser egocéntrico y no oculta su fastidio cuando se topa con un público que no le presta la debida atención.
"Teniendo tanto tiempo cantando seria tonto no reconocer que soy un artista. Lo digo porque es necesario decirlo. Como artista soy un poco egocéntrico y como tal me molesta que no me presten atención. Me molesta, primero por el hecho en sí, de que no me atiendan, y en segundo lugar por que pienso que si no lo hacen es porque algo estoy haciendo mal".
Es en esas situaciones que Marco Polo empieza a hacer gala de todos sus dotes. Empieza a evaluar a la gente, empieza a estudiarla y a pensar qué canciones podrían romper el hielo.
"Veo primero cómo esta la cosa. Lanzo algo de Sabina, algo de Mecano. Tengo un repertorio fijo pero que puedo acomodar sobre el escenario en medida de las necesidades".
Tras tantos años interpretando lo mejor de cantantes como Luis Eduardo Auté, José Luis Perales, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Joaquín Sabina y más, Marco Polo ha podido abrirse campo y producir dos discos que ha vendido de mano en mano en cada noche de presentación en vivo.
"Tengo dos discos. El primero surgió por casualidad, me presente con Analía Saetone en la Feria del Hogar, hace bastante tiempo, y esa presentación fue grabada. Yo me olvide de eso hasta que un día llega Analía con la grabación en un disco. Nos pusimos a escucharlo en La Posada y se acercaban personas diciendo "yo quiero uno". Nos hacían pedidos y no teníamos cómo vender. Entonces decidí hacer copias y venderlos".
De esa primera producción logró vender 500 copias, nada mal para un disco que no fue grabado con la intención de ser vendido. Además, la calidad de audio era muy rústica, fue por ellos que Marco tituló ese primer disco como "Rupestre".
"Después de dos años salió el segundo disco. Un día llegó a La Posada un chico que me dijo que tenía una productora y que me daba facilidades de pago. Fue increíble. Lo saqué con miedo, porque no me gusta endeudarme, me gusta pagar a tiempo mis deudas, pero gracias a Dios me fue bien y tuve que pedir una nueva edición del disco porque la primera tanda se me acabó".
Y a pesar del éxito que ha tenido, de poder decir que vive de la música, de saber que mientras más gente lo escuche, más ventas hará de sus discos, Marcos ha pedido expresamente que no hagan sonar su disco en La Posada porque no le gusta su voz.
"Me pongo muy nervioso cuando escucho mi voz grabada, por eso pido que no lo pongan, me da una sensación extraña que no me gusta, es por eso que me siento muy agradecido de que haya gente que me escuche".
Marco recorre los tres locales de la Posada del Ángel todos los jueves, viernes y sábados. Va de un local a otro como trovador en pena. Como si una fuerza lo llevara a seguir cantando, incluso cuando las energías lo abandonan.
"Termino muy cansado, pero no puedo dormir, tengo dos hijos y mi hija va al colegio y la movilidad la recoge a las 7 de la mañana, así que me tengo que levantar para alistarla. A veces llego a las 4 am a mi casa y a las 7 am tengo que estar despierto y cambiado para embarcar a mi hija. Hay ocasiones que llego muy agotado a La Posada y me quedo dormido mientras canto. Son microsegundos. Estoy cantando y cierro los ojos y por un segundo dejo de cantar y cuando abro los ojos no recuerdo que canción estaba tocando. Ahora trato de dormir antes de ir a La Posada para que no me pasen estos espectáculos bochornosos", confiesa apenado sabiendo que no puede darse esos lujos.
"Hay gente que cree que trova es quien canta con la guitarra. Pero, la trova no es un género musical propiamente dicho. Tú escuchas temas de Silvio muy líricos, muy hacia dentro, que cantan cosas muy interiores. Hay gente que cree que lírica es solo la letra. La lírica es más bien algo interior, algo muy individual. Silvio tiene temas muy líricos con una música muy personal. Hay gente que cree que solo eso es trova, pero aparece Milanes y sale con una salsa o Sabina con un rock. La trova es un género de géneros. La trova es el género que trata de poetizar la realidad, poetizar lo cotidiano".
A Marco le gusta cantar canciones de Silvio y hace un desliz de lo que pueden ser las actitudes – un tanto reprochables – del cantautor cubano y de lo que es su producción artística.
"He escuchado anécdotas horribles de Silvio y no me importa, porque yo no lo represento a él, yo me represento a mi mismo. Y si Silvio Rodríguez hace cosas que considero válidas las digo, las repito y si no, pues no lo hago. Yo encuentro que más allá de las personas están sus obras y en el caso de Silvio esta su obra creativa y no encuentro problema con eso".
La trova tiene algo especial en las letras. La palabra de la trova se asemeja a un anciano muy sabio, a un árbol viejo y vivido, a un mar profundo e inacabable. Eso es lo que le gusta a Marco. La palabra exquisita, la sobredosis de inteligencia y poesía para decir las cosas.
"Eso para mi es muy importante. Tener una letra que diga algo. Alguna vez escuché que no había música comprometida sino gente comprometida y yo siento que me comprometo con las cosas que digo, por eso no cantaría otro tipo de música".
jueves
Gonzalo Farfán:
En una vieja casona de la avenida Reducto en Miraflores, Gonzalo Farfán, vocalista de Inyectores, la banda punk de más existo en la escena local actual, se sienta frente a su lap top en un cuarto completamente rojo y ahogado de posters de música. Hay dos guitarras en el piso, una eléctrica y otra acústica. Parece que estuvieran así siempre, que ese es su lugar. Parece que la música rodea a Gonzalo de manera natural.
Gonzalo Farfán estaba destinado a ser músico. Hijo de padre fanático de los Beatles y madre apasionada por los Rollins Stones, creció en un ambiente lleno de música, pero sobre todo, lleno de Rock and Roll.
“Mi primer acercamiento con la música fue como fan y a manera de “chongo” con los vecinos de mi barrio empezamos a tocar con baldes y cosas que encontrábamos. Pero oficialmente empecé en quinto de media, a los 17 años”.
Fue a esa edad que Gonzalo, junto a amigos del colegio, decidió formar su primera banda de rock a pesar de que nadie en la banda sabía tocar aún.
“Habíamos ido a aun ensayo de una banda llamada MASACRE y al día siguiente fuimos a una casa de ensayo que quedaba en La Victoria. Primero formamos la banda y luego aprendimos a tocar. Un día fuimos a una casa de ensayos que quedaba en La Victoria. Ahí nos pusimos a “Jammear” un poco. Nos vaciló y dijimos para formar la banda que se llamó Autopsia. Todo fue muy rápido”.
Eso fue en octubre de 1984. Autopsia duró cerca de un año y llegaron a producir un demo que se popularizó en el mundo punk limeño. Para 1985, aprovechando una corriente muy fuerte de ese género musical, nació G3, formado por Gabriel Bellido, Guillermo Figueroa y Gonzalo Farfán.
“Con G3 empezamos a ensayar más seguido. Hicimos un demo en el 87, después de dos años de formados, y empezamos a mandarlo a contactos que teníamos afuera. No había Internet, ni el formato digital de ahora, así que lo que hacíamos era mandarlo por correo a gente que intercambiaba música por todo el mundo.”, cuenta Farfán con ojos de nostalgia y sonrisa de añoranza.
Luego de grabar cinco discos con G3, hacer giras por Chile y Argentina. Tocar en el décimo aniversario de Ataque 77 en el “Estadio de Ferrro” y ganar muchos fanáticos dentro y fuera del país, la banda se desintegró.
“Después de 14 años, Guillermo decidió irse a España porque quería estudiar allá. Nos sorprendió a todos. Fue muy rápido, no teníamos idea de que iba a pasar eso. Pensamos en reempezarlo hasta que venga. Pero Felipe Villarán, quien se había integrado a G3 hacía unos años, dijo que ya no sería lo mismo y se quitó para hacer “Fuckin Sombreros” y quedamos Gabriel y yo que hicimos “Inyectores”. Sin embargo, sucedió que a los seis meses regresó Guillermo y nos encontró cada uno con su banda. Si hubiéramos sabido que regresaba tal vez podríamos haber seguido como G3”.
Esta nueva etapa le permitió seguir haciendo la música que le gustaba junto a Gabriel Bellido y Gerardo Rojas, amigo de ambos. Sin embargo, Farfán reconoce que es duro empezar una nueva banda.
“Es difícil porque tienes que acostumbrarte a las personas con las que trabajas . Es como una familia. Te has acostumbras a las mañas y las idioteces de cada uno. Pero depende con quien trabajes. Hay gente problemática y gente fácil para trabajar. Yo trato de hacer las bandas, no con los mejores músicos, sino gente que sean mis amigos”.
Gonzalo Farfán puede presumir que se parece a Superman. Ha pasado una gran parte de su vida repartiéndose en dos mundos: de día: un tranquilo y sereno empleado de banco con saco y corbata. De noche: un cantante apasionado por el punk, el rock y los ensayos.
“Todos los de la banda, y en otras bandas también, tienen miembros con otras carreras, porque acá vivir solo de tu música es fregado. Hay abogados, mecánicos, ingenieros, diseñadores, fotógrafos. Y todos trabajando fuera de la banda. Yo he estado 17 años trabajando de terno y corbata. Pero, este año hemos formado un estudio de grabación y ahora me dedico a eso, a producir a nuevas bandas”.
Lamentablemente, la pasión y dedicación por la música no son suficientes sino se les acompaña de apoyo. Ni las radios, ni las municipalidades, ni el gobierno ayudan, opina Gonzalo, en fomentar el desarrollo de la música punk en nuestro país.
“Acá hay un montón de bandas, tantas como en el extranjero. Pero allá tienes más locales, acá quieres hacer un concierto en un local privado o municipal, y los primeros que te ponen trabas es la Municipalidad. Constantemente en conciertos donde hemos tocado llegan los de serenazgo. Incluso, teniendo permiso de Defensa Civil, de la municipalidad, igual. Desalientan, en vez de alentar la música local”, sostiene con una voz indignada.
Estos problemas para la difusión han provocado un efecto contradictorio. Nuestros artistas se sienten más apreciados fuera de su país.
“Me siento más apreciado en otros países. Afuera nuestra música da vueltas en las radios. Hemos pensado en irnos a vivir a otro lado, como muchos ya se han ido. Pero nosotros nos identificamos con lo que hemos empezado, soy parte de las personas que empezamos a formar esta escena. Sentiría que abandonamos lo que comenzamos”.
No obstante, el vocalista de Inyectores tiene muy claro qué temas puede soportar y cuales no. Y, uno de los que nunca podrá soportar es el de la piratería.
“Acá es al revés, en cualquier parte del mundo un músico gana por sus conciertos y la venta de discos, pero acá la piratería ha tirado los precios al piso. Tanto que apenas recuperas tu inversión y una minucia para ver si puedes invertir otro disco o pagar los gastos de la banda”.
Esta situación, tan crítica, ha llevado a algunas bandas a colgar su música en páginas webs. Hartas de que les roben su música, prefieren regalarla.
“Hay bandas que ya se tiraron al abandono. Antes que me roben te regalo mi música. Algún día todo el mundo se va a empinchar y no van a grabar nada. Y ya hay bandas que no graban y solo hacen conciertos”.
Pero la música no solo se ve afectada por la piratería, sino también por agentes que no deberían influirla.
Sucede que en nuestro país existen tantos casos de fraudes con tarjetas de crédito, que ahora Gonzalo ya no puede comprar los discos que antes compraba por Internet.
“Antes compraba por internet. Encontré una tienda que vendía todo lo relacionado al punk y mensualmente comparaba 1 o 2 discos. Pero ahora ya no puedo, ya no aceptan tarjetas de crédito del Perú porque hay mucho fraude. Tratas de comprar y te sale el mensaje que su país no está calificado para aceptar tarjetas de crédito por la cantidad de fraudes cometidos. El peruano es muy sapo para la pendejada, no le gusta construir sino aprovecharse. Así vivimos”.
Así vive Gonzalo Farfán. Inmerso en un mundo que trata de devorarlo, que trata de consumirlo y que espera que en algún momento se de por vencido. Pero, aunque tenga problemas para organizar conciertos. Aunque las municipalidades lo tengan entre ceja y ceja. Aunque ya no pueda comprar los discos que le gustan. Y a pesar de que existe la piratería, Gonzalo recupera energías y vocación cada vez que toca su guitarra
sábado
Volver
Pisar lo pisado
Enterrar los pasos valientes
Reconocer el pasado peor,
el ayer tardío.
Volver
Recorrer palabras con tristeza
Tocar puertas abiertas
Caminar mirando hacia atrás,
hacia lo jodido
Volver
Querer lo que ya no se quiere
Vivir por un muerto
Hablar sin futuros y
reír con melancolía
Volver
Pensar en ella sin escapatoria
Sentir su nombre besando mis labios
Oler su cuerpo sin tocarlo,
ni verlo
Volver
A veces, y solo a veces, el amor puede ser algo más que solo amor.
El Limpiador (3)
- Si, tu fuiste
- Eliza. Créeme. ¡Por favor, no lo hagas!
- Nunca pensé que serías capaz de una cosa así....
- No me estas escuchando. NO ME ESTAS ESCUCHANDO. ¡ELIZA!
- El mundo estará mejor sin ti.
Eliza acababa de entrar a la universidad. Estaba en la Universidad Privada de Comunicaciones (UPC) y pensaba que, al igual que sus últimos años en el colegio, pasaría su vida universitaria rodeada de vacío y rumores.
- Hola ¿tienes grupo para el trabajo de la próxima semana?
- No
- Entonces podemos hacerlo juntos? Me llamo Fred, Freddy Giles, pero me gusta que me digan Fred.
- Soy Eliza
Eliza, ok, entonces... ¿te parece que nos reunamos mañana en mi casa?
- ¿Donde vives?
- Acá cerca de la universidad, a tres cuadras, te anoto mi dirección.
Para la mitad del primer ciclo, Eliza y Fred eran amigos, hacían los trabajos juntos, pasaban los huecos entre clases juntos. Había química. Fred hablaba mucho y Eliza poco. A ella le gustaba no tener que hablar de su pasado y a Fred le encantaba que lo escuchen.
- Oye, ¿que te pasa?
- Nada
- Ok
- Si, si me pasa, me pasan muchas cosas pero lo principal es que ....
- ¿Qué?
- Me estoy enamorado de ti Eliza.
- .....
- Mira, estoy seguro de sentir algo y estoy casi seguro que tu sientes algo
- .....
- Podemos intentarlo, puede funcionar, podemos ser más que amigos
-No. No podemos
Eliza y Fred no volvieron a pasar horas juntos ni a hablar por teléfono. Se alejaron de golpe. Fred dejó de estudiar un ciclo para no verla y cuando volvió prácticamente no la miraba. Eliza volvió a estar sola, a fumar sola, comer sola, caminar sola y hacer sus trabajos sola. “Estoy acostumbrada”, se decía a sí misma.
- ¿Tú eres El Limpiador? ¿Tú?
- Violaste y mataste a una niña
- ¿Estas loca? Jodidamente loca....
- Mentir no te va ayudar
- Eliza, no, espera yo no....
- Tengo que hacerlo, sabes que tengo que hacerlo
Eliza estaba vestida con un jean negro, polo rojo y casaca de cuero negra. El estuche de su pistola estaba vacío. Le apuntaba a la cabeza de Fred.
- ¿El mundo mejor sin mi? Me conoces, tu sabes que no lo haría...
- Yo ya no te conozco
- Eliza, mírame, ¡MIRAME A LOS OJOS! ¡Yo no lo hice!
Eliza cerró los ojos y apretó el gatillo.
jueves
El Limpiador (2)
Después de ese día se alejó de todos. Sus amigos, sus padres, sus maestros, todos eran iguales, grises, lineales. Si iba al colegio era para no estar en su casa, donde el vació le parecía que inundaba su cuarto, la sala, el comedor, todo el lugar.
Nunca se supo quién mató a David Bore. La policía llegó a la conclusión que fueron los mismo que atacaron a Sarah y que probablemente los autores ya no estaban en la ciudad.
- Aló
- Alex, me han encargado un trabajo y necesito información
- “El”, solo me llamas cuando puedes aprovecharte de mi.
- ¿Te molesta?
- No. Aprovéchate todo lo que quieras...
- Sólo quiero saber sobre el culpable de la niña de 12 años que fue atacada hace dos meses.
- Está bien, déjame averiguar y te llamo.
- Eso no sucederá. Te llamo en una hora. Chau.
Ahora Eliza tiene 22 años. Vive con sus padres, va a la universidad y “limpia”. Sus días son relativamente los mismos. Pero hay ocasiones en que todo cambia. Por lo general se entera por los periódicos o en los noticieros y llega directamente a la familia de la víctima a buscar información haciéndose pasar por periodista.
En otras ocasiones, la ubican porque ya se sabe que hay un tipo al que llaman “El Limpiador” que se encarga de liquidar escorias. Lo que nunca se imaginan es que “El Limpiador” es una chica universitaria de clase media que se mezcla entre la gente para desaparecer.
- Aló
- ¿Que averiguaste?
- “El”, no sé que tan recomendable es que sepas esto...
- Dímelo de una vez
- Mira, la policía sí identificó al culpable, pero...
- ¿Pero qué?
- Hay orden de no hacer nada. El tipo es hijo del congresista Giles
- ¿Giles?, ¿Roberto Giles?
- Si, él. ¿Lo conoces?
- ¿Estas seguro que él es el culpable?
- No hay duda, todas las pruebas lo condenan y la orden de no atraparlo viene de lo más alto. ¿Por qué?, ¿Lo conoces?
- Si, lo conozco.
viernes
El Limpiador
- ¿A quién?
- Al limpiador
- No conozco ningún limpiador, pero si buenas empleadas del hogar...
- ¿Esta segura que nunca oyó hablar de "El Limpiador"?
- No.
- Esta mintiendo, por favor....
- ¿Qué es lo que quiere "limpiar"?
- ¿Lo conoce?
- Tal vez, depende de lo que quiera limpiar...
- Violaron y mataron a mi hija de 12 años...
- Yo soy el limpiador.
Su primera limpieza fue a los 15 años. El novio de su hermana fumaba un cigarrillo en la esquina más oscura de la calle cuando un sonido seco se escuchó. El chico demoró un poco en caer al piso. Eliza corrió buscando las sombras protectoras de la calle continua.
Dobló la esquina casi sin pensarlo y siguió corriendo. Tenía que llegar a tiempo. Tenía que decirle a su hermana que cumplió lo que le había prometido. Cuando llegó al hospital se dirigió al cuarto de Sarah. La cama estaba vacía.
- ¿Quién te hizo esto? Que pasó?
- Eliza.... fue David....me pegó, estaba borracho y quería que tiremos, yo no quise y empezó a golpearme....tenías razón, tenías razón!!!, quiero que pague, quiero que se muera...
- Lo hará, vas a ver, no volverá a tocarte.
- No. No eso no. No quiero...
- ¿Qué no quieres?
- No quiero que vuelva a tocar a nadie, quiero que lo mates, mátalo. Eliza, mátalo.
- Cálmate, yo no pued...
- ¡Eliza!, ¡mírame!, ¡mírame!, prométeme que lo harás, promételo por favor, ¡prométemelo!.
- Lo sentimos, su hermana murió hace 15 minutos. Las heridas que recibió eran demasiadas y tuvo una hemorragia interna que se filtró a sus pulmones. Si me hace el favor de firmar estos papeles.....
- ¿Usted es?, pero es una niña, yo ....
- ¿Qué pasó con su hija?
- La violaron y ....
- Si, si ya me dijo eso. Cuando sucedió
- Hace dos meses.
- ¿Dos meses?
- La policía me prometió que atraparía al culpable pero no han movido un dedo y alguien, que me pidió que no dijera su nombre, me habló de usted.
- Esta bien, deme toda la información que pueda, déjemela y yo le avisaré como resulta todo.
- Usted nunca llama a nadie. La gente se entera que ya limpió porque aparece el cuerpo en los medios.
- Sí. Ese será el aviso.
domingo
Y volver, volver....
Han pasado dos semanas desde que volví a la universidad. Sinceramente pensé que volver a clases luego de tres años iba a ser chocante, por decir lo menos. Pero, resulta que hasta el momento todo esta bien. Bueno, tengo un horario j0-di-do y apenas tengo tiempo para hacer los trabajo y leer los kilos de fotocopias que encargan, pero aun así encuentro las cosas con mucho optimismo.
Obviamente soy poco menos que un marciano ahora, ya que no conozco a casi nadie y no soy precisamente una persona sociable por naturaleza. Así que es común que los "breaks" los pase solo tomando un café y un cigarrillo en la mano. En fin, no es tan malo. Además, hay una chica cuyo nombre no puedo recordar (tengo una memoria totalmente antiperiodística) que me atrae mucho.
Atrae. Que rara palabra. Me parece la peor palabra para decir que alguien me gusta, pero a decir verdad, es eso, mi mirada siempre se desvía y pongo cara de idiota. Si eso no es atracción, no sé qué lo es.
En pocas horas empezaré la tercera semana de clases. Dicen que la tercera es la vencida y quiero poner a prueba esa teoría. Me siento tan bien de regresar a las aulas. Muy bien.
jueves
Mirinda:
Pero, cuando conocemos el miedo, es decir, cuando realmente lo sentimos dentro de nosotros, lo identificamos y nos saciamos de él es cuando más cerca estamos de conocernos a nosotros mismos.
El miedo hace que sepamos de qué estamos hechos y esa leyenda de hombres valientes es pura basura. Si alguien no tiene miedo no vale la pena. Y no vale la pena porque simplemente no respondería a nada. No sentiría nada. El miedo es el inicio de todos los sentimientos, del amor, del odio, de la pasión, de todos.
Sentir miedo es saber que quieres algo, que te importa algo, que deseas algo y, sobre todo, que no quieres perderlo. Es un desafío constante, es una manera de sentir la vida. Mientras más miedo experimentemos, más podremos sentirnos vivos.
Ahora entiendo perfectamente esa frase que tomé tan a la ligera antes: “No es lo que decimos ni lo que pesamos, es lo que hacemos lo que nos define”. Y la definición de nosotros es gracias al miedo que podemos llevar con nosotros. No deshacernos de él, sino llevarlo en nuestro pecho, cada día y cada noche como lo más preciado que tenemos.
Hace tiempo dije que no nos gusta reconocer que estamos a la deriva y que la forma como llevamos el barco es nuestra única defensa. Lo mejor que podemos hacer es ver el horror a los ojos y caminar de frente, porque, al final, nunca se podrá huir de él.
lunes
De Noche
Me atrae y me relaja saberme consciente cuando el resto no lo está. Me gusta caminar por las calles vacías, más ahora con el frío del invierno. Me gusta moverme con sigilo procurando no perturbar la noche. Incluso, disfruto ver el espectáculo de la otra Lima, de la que se viste de puta coqueta, de la que huele a licor y vive mareada.
Incluso dentro de mi casa me gusta saberme despierto cuando el resto duerme. La sensación de complicidad solitaria, de vivir a deshora, de ver, escuchar y hablar, cuando el resto no puede, me hace sentir bien.
Estoy en constante evaluación de mi vida (cosa no muy recomendable) y estoy seguro que disfruto mucho más cuando me agazapo de una canción en medio del silencio de calles y calles. La disfruto cuando huelo llegar el nuevo día, cuando me siento solo sin estarlo.
Vivo más de noche porque me gusta el anonimato, porque me reconfortan las sombras, las estrellas y el cielo nefasto. Porque escucho mejor mis pensamientos y puedo hablar seriamente conmigo mismo.
Vivo de noche porque la realidad cambia, porque la gente cambia, porque la vida y la muerte parecen sacarse la vuelta.
A quien corresponda:
Empezaré por decir que a menudo te pienso. Existen noches azules con estrellas unánimes en las que la memoria me juega malas pasadas, en las que mis labios se enrojecen sin motivo y mi piel no me obedece.
A veces creo que pronuncio tu nombre entre sueños. Por momentos, consigo crearte un cuerpo en el aire, logro darte una fragancia, un gesto muy tuyo, unas manos, unos dedos, cabellos, un beso.
Trato de alejarme de esos pensamientos. Trato de ignorar tu existencia, de desconocerte, de traicionarte con ideas más simples y ajenas. Intento, sin éxito aparente, de olvidarte. Lo sé. No se puede olvidar lo no vivido.
Sí. Hay días que me siento solo. Días infinitos con tardes desérticas, con minutos desesperados por morir, con canciones que solo se destinan a ti, con calores que solo son para ti, con palabras que no digo, con caricias que desfallecen, con miraras perdidas, con ilusiones tardías, con deseos casi blasfemos de encontrarte o que me encuentres.
Entre saber y no saber, estás tú. En mis contradicciones, entre mis ilusiones y realidades, entre mis gritos y silencios, entre mi racionalidad y mi locura. No te busco, pero te espero, y no te busco porque no quiero equivocarme ni equivocarte, porque ya hice eso y solo produje daño.
Termino diciéndote, prometiendo, jurándote que no quiero un amor. Quiero una vida que trascienda eso, que supere el tedio al que está condenado. Quiero aventuras, discusiones acaloradas y reconciliaciones aún más acaloradas.
Quiero que el amor sea uno y no todo, que los días y las noches no importen, que el cielo y la tierra no importen, que tu nombre y el mío no importen. Quiero que lo nuestro sea solo, y sobre todo, nuestro.
La soportable levedad del amor

“Prime” (Título en español: “Mi novia secreta”) es una película que tiene su soporte en las actuaciones de Meryl Streep y Uma Thurman. Ambas geniales, siempre con el gesto exacto, con los movimientos precisos y los parlamentos justos.
El argumento es simple, aunque la película quiera presentar lo contrario, Una mujer madura, Rafi, (Thurman) de 37 años y un joven de 23 empiezan un amorío y por esas coincidencias hollywoodenses resulta que el joven amante es el hijo de la terapista de Rafi, una mujer judía tradicional y que al enterarse de la situación intenta terminar con ella.
Es una comedia romántica ligera bien hecha, pero con el adicional de las actuaciones femeninas sobresalientes. La historia transcurre en New York y lejos de ser una oda al amor sin limites, es una muestra sincera y sin complejos de que una pareja puede amarse y no seguir sus vidas juntos.
La idea que me deja el film es algo que siempre he sospechado y que conforme pasa el tiempo voy confirmando. El amor está sobre valorado. Tenemos la tendencia a creer que una pareja que se ama debe estar junta por siempre. La verdad de las cosas es que dos personas pueden amarse, tener una relación y luego seguir sus caminos separados. Aprendizaje y experiencia, de eso se trata.
La idea de que a veces el amor no alcanza para sostener una relación de pareja cobra más fuerza. Se puede amar en distintos grados y siempre pensar que se trata del amor de nuestra vida.
De por sí, los seres humanos necesitamos amar y ser amados y eso hace que mitifiquemos nuestras relaciones, que exaltemos las virtudes de la pareja y sintamos que pisamos nubes. Hecho: cuando todo eso inevitablemente se acaba, se necesitan otros cimientos, otras bases para sostener la relación. No solo se trata de cambiar pilares, se trata de redescubrirlos.
El amor está tan cerca y tan lejos como lo queramos. Somos nosotros los que nos condicionamos a querer. Somos los que tenemos el control de nuestras vidas, incluso al momento de amar.
Las defensas ganan campeonatos
Hay un dicho en el fútbol americano que puede aplicarse también en el fútbol: “Las defensas ganan campeonatos”. Lo que sucedió en el mundial de Alemania fue el fiel reflejo y constatación de que las defensas son las que ganan los torneos.Italia y Francia mostraron las mejores defensas del campeonato y llegaron a la final paso a paso y con ritmo constante. Fue la habilidad y tenacidad para parar los ataques enemigos lo que hizo que este mundial sea uno de los menores en producción de goles en la historia.
No hubieron grandes goleadores, grandes atacantes que fueran imparables. Fueron los defensores los que se han llevado las palmas, y fue tan importante el saber defenderse que justamente Italia, conocida históricamente por su sistema defensivo, quien ganó el campeonato.
Famosos creadores de juego también fueron minimizados y casi anulados por las defensas enemigas. Ni Ronaldinho, ni Ballack, ni Toti, ni del Piero, ni Lampard fueron capaces de brillar con luz propia. Todos fueron opacados por la sombra de los hombres que se dedican a evitar goles.
Mención aparte merece Zidane. Demostró que es uno de los mejores jugadores en la historia. Certificó que está a la altura de los grandes genios e igualó el record de Pelé de marcar tres goles en finales del Mundo. Pero incluso él también fue victima de un defensa. Materazzi lo trabajó al verbo para provocar la reacción irascible del “Mago”. Al final, Zidane tuve que retirarse en contra de su voluntad.
Las defensas ganan campeonatos porque son las que evitan que te marquen, son la base de cualquier equipo y los cimientos de cualquier sistema táctico. Este mundial ha tenido un singular número de goles de fuera del área y eso no es coincidencia. Cuando no se puede pasar al defensa, lo mejor que se puede hacer es patear de lejos.
Faltan cuatro años para el próximo mundial y espero que esta situación cambie. Soy de los que prefieren ver delanteros vencer defensas, de los que prefieren ver a creadores de juego desbaratando sistemas defensivos. Me gustan los goles.
miércoles
Cuando la pelota pega en la red y se queda en tu cancha

Hace poco fui ver la última película de Woody Allen, Match Point.
Se trata de un film impecable, con un conocimiento de la naturaleza humana que solo Allen puede imprimir. La historia no es brillante, los dialogos son de lo menos pretencioso y los escenarios no son nada imponentes. Sin embargo, la dirección es magnífica. El control que Woody Allen logra con sus actores es, sin duda alguna, el mejor capital del film.
La ambición, la manipulación, el poder y el miedo a perderlo son los ingredientes de la película. En ella podemos ver cómo una persona lucha por conseguir lo que se propone, pero es capaz de arriesgarlo todo por una pasión. Y luego, en la segunda parte, observamos, sin brusquedad ni exageración, cómo la misma persona es capaz de traicionarse a sí misma y a la persona que ama por otro tipo de bienestar.
Lo que más me perturbó de esta película fue el descubrimiento que hice sobre mí mismo. Quería que el malo se salga con la suya. Quería que el traidor, manipulador y homicida triunfe. Durante los varios minutos en que me daba cuenta que estaba a favor del lado oscuro pude darme cuenta, una vez más, lo mucho que sabe Allen acerca de las personas y sus bajos instintos.
Es un hecho de que no nos conocemos hasta que estamos en una situación intensa, estresante y sin salidas. No sabemos hasta dónde podríamos llegar si tocan nuestras fibras más sensibles y nuestros miedos más profundos.
Podemos pasar toda uan vida luchan por conseguir nuestras metas, pero sólo algunos lo lograrán. Es sobre esto donde el ejemplo del film cobra tanta relevancia: tenemos miedo de reconocer cuánto de nuestros logros le debemos al azar. A la infiel e intermitente suerte.
Crisis constante
La otra noche escuché decir al respetadísimo Jorge Avendaño decir: “El Poder Judicial está en crisis”, y pensé: ¿De verdad?, es decir: ¿O sea que recién está en crisis?. Desde que tengo conciencia escucho a la gente quejarse del PJ.
Si una crisis es constante e invariable no se trata de una situación momentánea o particular en su historia. Es su estado natural.
Esa idea de “está en crisis” es tan común en nuestro país que ya no deberíamos ni mencionarla, todos sabemos que muchas instituciones públicas “están en crisis”. Las alcaldías de pueblos pobres, las comunidades de las zonas más recónditas, los pobladores de las heladas tierra de Puno que cada año piden ayuda por la misma razón. Todos ellos “están en crisis”. Por cierto no nos olvidemos de la educación, ella también “está en crisis”
No entiendo por qué los peruanos creemos que nuestros problemas son pasajeros, importantes, pero pasajeros. Como pensando que alguna vez estuvo todo bien y que recién ahora pasamos por momentos difíciles. Mientras no aceptemos la realidad de las cosas más difícil será solucionar los problemas.
La crisis en el Perú es una constante anacrónica que busca perpetuarse en la mente de aquellos que engaña. Haciéndolos pensar que es momentánea.
