miércoles

Cuando la pelota pega en la red y se queda en tu cancha



Hace poco fui ver la última película de Woody Allen, Match Point.

Se trata de un film impecable, con un conocimiento de la naturaleza humana que solo Allen puede imprimir. La historia no es brillante, los dialogos son de lo menos pretencioso y los escenarios no son nada imponentes. Sin embargo, la dirección es magnífica. El control que Woody Allen logra con sus actores es, sin duda alguna, el mejor capital del film.

La ambición, la manipulación, el poder y el miedo a perderlo son los ingredientes de la película. En ella podemos ver cómo una persona lucha por conseguir lo que se propone, pero es capaz de arriesgarlo todo por una pasión. Y luego, en la segunda parte, observamos, sin brusquedad ni exageración, cómo la misma persona es capaz de traicionarse a sí misma y a la persona que ama por otro tipo de bienestar.

Lo que más me perturbó de esta película fue el descubrimiento que hice sobre mí mismo. Quería que el malo se salga con la suya. Quería que el traidor, manipulador y homicida triunfe. Durante los varios minutos en que me daba cuenta que estaba a favor del lado oscuro pude darme cuenta, una vez más, lo mucho que sabe Allen acerca de las personas y sus bajos instintos.

Es un hecho de que no nos conocemos hasta que estamos en una situación intensa, estresante y sin salidas. No sabemos hasta dónde podríamos llegar si tocan nuestras fibras más sensibles y nuestros miedos más profundos.

Podemos pasar toda uan vida luchan por conseguir nuestras metas, pero sólo algunos lo lograrán. Es sobre esto donde el ejemplo del film cobra tanta relevancia: tenemos miedo de reconocer cuánto de nuestros logros le debemos al azar. A la infiel e intermitente suerte.

Crisis constante

La otra noche escuché decir al respetadísimo Jorge Avendaño decir: “El Poder Judicial está en crisis”, y pensé: ¿De verdad?, es decir: ¿O sea que recién está en crisis?. Desde que tengo conciencia escucho a la gente quejarse del PJ.

Si una crisis es constante e invariable no se trata de una situación momentánea o particular en su historia. Es su estado natural.

Esa idea de “está en crisis” es tan común en nuestro país que ya no deberíamos ni mencionarla, todos sabemos que muchas instituciones públicas “están en crisis”. Las alcaldías de pueblos pobres, las comunidades de las zonas más recónditas, los pobladores de las heladas tierra de Puno que cada año piden ayuda por la misma razón. Todos ellos “están en crisis”. Por cierto no nos olvidemos de la educación, ella también “está en crisis”

No entiendo por qué los peruanos creemos que nuestros problemas son pasajeros, importantes, pero pasajeros. Como pensando que alguna vez estuvo todo bien y que recién ahora pasamos por momentos difíciles. Mientras no aceptemos la realidad de las cosas más difícil será solucionar los problemas.

La crisis en el Perú es una constante anacrónica que busca perpetuarse en la mente de aquellos que engaña. Haciéndolos pensar que es momentánea.

jueves

Papá y el fútbol

Hacía casi cuatro años que no veía a mi padre. Cuando tenía 8 años se fue, como muchos peruanos, a Japón para trabajar y poder enviarnos dinero. Esa mañana que regresó, lo vi salir del aeropuerto y si bien lo reconocí al instante, me parecía una persona diferente.

Él había cambiado, estaba más flaco, con menos cabello pero más canas. Lo recibí con un abrazo y con un beso. Yo tenía 12 años y había tenido que aprender y vivir muchas cosas sin mi papá. Ese tiempo en que no estuvo físicamente conmigo creó una distancia emocional entre él y yo.

Los días pasaron y la interacción con mi padre no mejoró. Sabía que él me quería y estaba seguro que yo lo quería él, pero por una extraña razón nuestra relación era distante, incomunicativa e impersonal. Ahora lo recuerdo como un gran vacío. Una nada absoluta y unánime en la que ambos estábamos perdidos.

Luego de unos meses, un evento cambió todo en esa relación de inseguridad y extrañeza. El campeonato mundial de fútbol de Estados Unidos 94 comenzó. Era algo que había esperado con ansias y me llevé una gran sorpresa al saber que mi padre se emocionaba tanto como yo.

Aprendí que él era hincha de Cristal y que sabía mucho de fútbol. Pero, sobre todo, que podíamos ver un partido juntos. Hablar y discutir sobre formaciones, jugadas, alineaciones, de todo. Era como conocerlo de nuevo. De alguna manera nuestro fanatismo nos había unido sin buscarlo ni pedirlo. Éramos dos seres atraídos por una misma pasión.

Esos días marcaron mucho mi futura relación con mi padre. El fútbol fue, no solo una puerta, sino un puente que nos llevó a profundizar sobre nosotros mismos, conocernos más, hablarnos con soltura, con confianza.

Hoy pienso que el fútbol, al ser un deporte de grandes masas, tiene ese poder de juntar, de enlazar y, sobre todo, generar relaciones, afianzarlas y mejorarlas. De ahí, que la clásica imagen de un padre pateando una pelota con su hijo sea tan referencial y común. De ahí, que los padres vuelvan a sus hijos hinchas del equipo de sus amores.

Estoy seguro que todos los hijos recuerdan el primer mundial que vieron con su papá. Recuerdan la primera vez que fueron al estadio con él, cuando les compraron una camiseta, cuando iban a verlos jugar en un parque o en el colegio.

El apasionamiento casi religioso que origina el fútbol puede convertirse en un catalizador uniforme y saludable entre padres e hijos, especialmente, porque al despertar intensas emociones ambos construyen una sociedad bipartita donde no hay jerarquías, en la que se sienten cómplices y en la que ambos son un equipo.

domingo

Fue ayer y sí me acuerdo

El primer mundial que vi a conciencia, con expectativa y clamor fue el Campeonato de Estados Unidos 94. Ese mundial lo viví de una manera muy especial, mi padre había vuelto al país después de varios años, y junto a él pude ver el mejor espectáculo del mundo.

Recuerdo claramente aquel gol del rumano Hagi a Colombia, la cara de perplejidad de Córdova, sería un anuncio de la rápida despedida de una selección que llegaba con gran expectativa.

Lo siguiente que recuerdo es el talento y liderazgo de Hristo Stoichkov. Esa selección búlgara, que llegaba al mundial con el antecedente de nunca antes haber ganado un partido en los mundiales, se colocó entre las cuatro más poderosas y en gran parte por el nivel que brindó Stoichkov.

Los nigerianos me dieron un gran espectáculo. Si bien, eran muy ingenuos al momento de defender, eran potentes e ingeniosos al momento de atacar. Fue una gran selección donde Finidi y Okocha hicieron delirar al público con celebraciones de lo más particulares.

Por otro lado, Romario fue exactamente el jugador desequilibrante. El fuera de serie, el hombre más importante de Brasil. Aun no me explico cómo un hombre se su talla pudo ganar de cabeza a la defensa sueca para colocar a su país en la final del mundo. Fue un centro que parecía fácil de despejar para los obeliscos suecos, pero el chapulín levitó y con un testazo marco el gol de la clasificación.

Pero seguramente lo que más me marcó en ese mundial fue un penal. Seguramente todos lo recordamos. Siempre se ha dicho que en el fútbol no hay justicia, pero eso suena hueco cuando Roberto Baggio, luego de conducir a su equipo hasta la final del mundo, falla un penal para hacer perder a su país. Fue una tragedia griega.

De Roberto Baggio recuerdo su elegancia, su fuerza anímica, sus definiciones milimétricas y pases precisos. Recuerdo que él solo le ganó el partido a Nigeria. Que se ponía el equipo al hombro cuando más se le necesitaba.

Baggio fue un tipo de jugador que hoy casi está extinto. Ese coraje que pone el “10” de un equipo para dar vuelta un marcador es lo que extraño.

Faltan tan pocas horas para el inicio de un nuevo mundial que, de solo pensarlo, me emociono. Sé que ya no viviré lo que experimente durante USA 94, pero deseo que los chicos que están a punto de ver su primer mundial sientan lo que yo sentí.

lunes

Extraños (Strangers)

Puede alguien ver la luz, donde la luz tiñe el rocío y la marea sube…
Tú lograste que nadie pudiera ver dentro de tu visión.
Volviste real el mundo interno.

Sólo te pido que dejes fuera las penas de la vida,
con un único deseo satisfecho en la mañana,
satisfecho ahora, que no es real de este lado.

Hecho en la mañana, hecho ahora, que no es real de este lado. Hecho en la mañana y no importa nada, esto no es real, de este lado.Oh! Puede alguien ver la luz, cuando la luna tiñe el rocío y la marea esta subiendo.

Tu lograste que nadie viera dentro de tu visión,
volviste real tu mundo interno.

De Postishead, Dummy

jueves

El silencio y yo

Sucede que a menudo me gusta el silencio. Encuentro mucho placer en esa "nada auditiva" en la que muy a menudo me veo inmerso dentro de mi mundo propio y solitario. Es tranquilizador, llama a la reflexión y sin duda me agrada mucho.

Sin embargo, existen silencios que no disfruto. Silencios que odio y que me gustaría devorar con cualquier palabra oportuna y desgarrante. Me gustaría romper hielos verbales con ingenio y despreocupación. Esos silencios surgen por lo general cuando estoy con una chica y luego de intercambiar un par de palabras protocolares no sé que más decir.

Es inhumano vivir eso. La absoluta expresión de incompatibilidad y desinterés. La muy profunda sensación de tener que decir algo y asumir la responsabilidad de la charla amena e interesante. Claro que a veces asumo que es una responsabilidad bipartita y me quedo callado esperando alguna intervención de mi interlocutora ( cosa que pocas veces sucede).

Me imagino que a todas las personas a las que les gusta la música les debe gustar también el silencio. El silencio es el lienzo para los ritmos, es la hoja en blanco para el escritor, es el mar para el navegante. El silencio es el mundo donde sucede todo y nada. Y esa nada incluso puede ser placentera.

Mis silencios los prefiero lineales, un poco ambiguos y muy relajantes. Pero aquellos silencios compartidos e inundados de incomodidad, subvertidos de la más cruel y vertiginosa culpabilidad son los que odio. No los soporto. Incluso soy capaz de decir un disparate con tal de liquidar tan insostenible tiempo de inacción.

El silencio (el que me gusta y disfruto) puede convertirse en una jungla, una selva, un planeta recóndito e inexplorado, donde el camino de regreso está siempre en mi memoria. Por el contrario el silencio invasivo y vergonzoso no es más que un lugar gélido, hostil y cruel.

lunes

¿Y ahora?

Ayer fue la votación pero la expectativa continúa hoy y promete no abandonarnos en varios días.

Mi decisión, fue por "la derecha", por los "tradicionalistas".

Mi sorpresa: El candidato de Lay, (no tiene que ver con las papitas) nadie lo vio venir y ahora tendrá tribuna por cinco años.

Mi desilusión: La gente resentida y su voto expectorante, egoísta y poco razonable sigue siendo el peor enemigo de mi país.

Mi esperanza: voto a voto, ¡fuerza Lourdes!

Mi descontento: los taxistas que no saben otra cosa que aprovechar la necesidad de las personas para aumentar su tarifa

Mi aprendizaje: si me pongo goma líquida en el dedo y dejo que se seque, puedo evitar mancharme el dedo con la tinta indeleble.
Bueno, de acá a un poco más de un mes habrá que escoger al presidente por cinco años "interrumpidos". Ojalá que la conciencia venza al resentimiento.

miércoles

Entre La convicción y el temor

Sucede lo siguiente:

Yo quiero votar por Paniagua, me parece un hombre justo, honesto y con varias cualidades poco recurrentes en la mayoría de políticos. Sin embargo, las posibilidades de que gane las elecciones son mínimas.

Entonces, si Humala está fijo en la segunda vuelta y García viene en atropellada contra Lourdes Flores tengo un dilema.

Voto a favor o voto en contra. Si voto a favor sería a favor de Paniagua pero en contra de Lourdes y de rebote a favor de García. Si voto por Lourdes, voto en contra de García y en contra de mi candidato por convicción.

¿Qué hacer?

bueno, definitivamente no quiero a García, mucho menos lo quiero a Humala. ¿Lourdes? , si puede ser, pero le temo a la gente que la rodea.

En fin, decidiré el domingo

lunes

El pirata recto

Reproduzco una columna de Jaime Bayly en Correo ......

Llego a Lima fatigado y el aduanero me mira con mala cara y me revisa todo con un rigor desusado. –Por tu culpa han despedido a un señor de la aduana, Jaimito –me dice, mientras revuelve mi ropa.

Luego, siempre mirándome con aspereza, me recuerda una crónica en la que narré cómo un aduanero amable me dejaba pasar con dos laptops nuevas, a cambio de un libro firmado de regalo.

–Pero esas crónicas son ficción –le digo, abochornado–. No son denuncias periodísticas. No pueden despedir a nadie basándose en eso. Son artículos de humor en los que me invento casi todo. Me mira como si estuviera tomándole el pelo y dice:

–Eso no te lo cree nadie, Jaimito. –Tienes razón –le digo.

Me disculpo por imprudente, le pido que me dé el teléfono del señor que fue despedido, no lo recuerda o no puede conseguirlo o no quiere dármelo, le dejo mi correo electrónico, me promete que me escribirá para darme el teléfono del pobre hombre, cuya vida al parecer he arruinado por tonto. Luego le pregunto por quién va a votar.

–Por Humala –me dice.

Le pregunto por qué y responde, no sé si adusto o juguetón:

–Para que te boten de la televisión así como botaron al señor de la aduana. Esa tarde, ya en la casa, llamo por teléfono a un técnico de computadoras y le pido que venga a instalarme el nuevo programa de Word. Me dice que vendrá enseguida. Le pregunto cuánto me cobrará.

–Cincuenta dólares –responde, porque en Lima todo el mundo cobra en dólares, especialmente los técnicos piratas.

Cuando llega a la casa, le sirvo una limonada y galletas de chocolate, nos sentamos en la sala, abre mi computadora, me pide mi clave, se la doy, mete el disco pirata y empieza a bajar el programa de Word. Le pregunto por quién va a votar. No lo duda:

–Por Humala.

Es un momento algo incómodo para mí, porque ese candidato, Ollanta Humala, me ve con abierta hostilidad (se niega a concederme una entrevista, lo que no parece un gesto tolerante) y su padre, Isaac Humala, el ideólogo de la familia (pues dos de sus hijos son candidatos presidenciales y uno más está preso por asaltar una comisaría), ha dicho que si ganan las elecciones, me van a fusilar “por maricón”, según ha publicado recientemente un diario de Lima, sin que él ni sus hijos lo desmientan y sin que la prensa peruana se escandalice, como se escandalizó hace cinco años cuando el padre de Lourdes Flores llamó “auquénido de Harvard” a Alejandro Toledo, un exabrupto condenable pero, en mi opinión, mucho menos grave y siniestro que anunciar el linchamiento de homosexuales por el mero hecho de serlo.

–¿Por Ollanta o Ulises Humala? –le pregunto, disimulando mi fastidio.

–Por Ollanta –responde, y sigue descargando el disco pirata en mi laptop.

–¿Por qué? –le pregunto.

Da entonces una respuesta notable:

–Porque es un hombre recto. Este país necesita rectitud moral. Hay demasiada corrupción.

Asiento, demudado, mientras él continúa perpetrando un acto ilegal, en amigable complicidad conmigo, y, al mismo tiempo, maravillas de la enloquecida vida peruana, discurseando sobre la necesidad de ser rectos, morales, incorruptibles. Muerdo una galleta de chocolate y pienso: este país está loco, no tiene arreglo.

El técnico, un hombre menudo, amable, de buenos modales, me pide una limonada más. No resulta fácil servírsela, pero me digo que debo ser tolerante y cortés y voy a la cocina y regreso con su limonada helada y él la bebe encantado, mientras sigue ejecutando con precisión su arte pirata. Le pregunto por quién votó en otras elecciones y dice:

–Siempre por Fujimori.

Le pregunto si volvería a votar por él en caso de que fuese candidato en esta elección y no duda en decirme que sí.

–Pero Humala es de izquierda autoritaria y Fujimori, de derecha autoritaria –le digo.

–No creas –me dice–. Los dos son rectos. Eso es lo que importa.

Y prosigue descargando el disco pirata con indudable rectitud moral.

Cuando termina y llega el momento de pagarle, siento un escalofrío. Pienso: voy a pagarle a un pirata justiciero que va a votar por un candidato que me detesta y cuyo padre me desprecia sólo porque mis modos íntimos de amar no se parecen a los de la mayoría, y dice por eso a los periodistas que debo ser condenado a muerte, flagelado, humillado, escarmentado, como hacían los antiguos incas, según él, con los hombres que tenían relaciones sexuales con otros hombres (y cita tal y cual libro de historia para ilustrar su posición o, hablemos claro, su intoxicación). Pienso: si tuviese la extraña rectitud moral de las personas que este técnico admira, lo echaría a empellones de mi casa y no le pagaría y lo denunciaría a la Policía. Pero no soy recto, no puedo ser tan recto, siempre he sido flexible, zigzagueante, blando, sinuoso, dubitativo. Por eso le pago, le doy una propina, lo acompaño a su carro y le doy la mano, deseándole suerte.

Unos días después, tomo un taxi al aeropuerto, abrumado por la certeza de que el país, puesto a elegir entre una opción seria y democrática (como la de Lourdes Flores) y otra populista y autoritaria (como la de Ollanta Humala), elegirá, una vez más, la carta suicida, oscura, autodestructiva, el camino de los charlatanes y los matones, la celebración de la barbarie, como ya ocurrió en casi todas las elecciones presidenciales de las que he sido testigo. Imprudentemente –pero no puedo evitarlo–, le pregunto al taxista, un hombre joven, de corbata, por quién piensa votar.

–Por Humala –me dice.

–¿Por qué? –le pregunto.

–Porque este país siempre ha sido gobernado por los blancos y los blancos no han hecho nada por nosotros –dice.

Quedo en silencio un momento.

–Pero eso no es tan cierto –le digo–. Los militares gobernaron toda la década del setenta y ese no fue un gobierno de blancos. Fue, en todo caso, un gobierno de borrachos y ladrones, pero no de blancos. Los blancos nunca han hecho carrera militar en este país.

–Yo no sé eso, yo no había nacido en esa época –me dice, algo ofuscado. –Y el APRA gobernó la segunda mitad de los ochenta y tampoco fue un gobierno de blancos, porque el APRA es un partido de clase media, del pueblo, no de blancos –continúo, sabiendo bien que debería callarme la boca porque no voy a convencerlo de nada.

–Pero ese gobierno fue bueno, a mi papá le fue bien –me dice. –¿En serio? –pregunto, sorprendido.

–Sí, mi papá es aprista –dice él.

–Comprendo –digo, pero en realidad no comprendo nada.

–Y el de Fujimori tampoco fue un gobierno de blancos, más bien podría decirse que derrotó a los blancos el año 90 –insisto.

–Pero Fujimori gobernó con los blancos –afirma él, obstinado.

–¿Y qué crees entonces que deberían hacer los blancos? –digo, evitando prudentemente decir “qué deberíamos hacer los blancos”. Pero él, tan joven, tan pundonoroso, tan buen conductor, tan idealista y extraviado, es menos prudente que yo:

–Irse de este país.

Que es lo que hago un par de horas después, pensando, descorazonado, que malos tiempos se avecinan en esas tierras áridas, violentas, confundidas, donde habitan, comprensiblemente, la rabia y el rencor.

miércoles

Soy de lo peor

Uno de mis mejores amigos ha cambiado. Nos conocemos desde los 7 años. Siempre nos llevamos muy bien. Sentía que era uno de esos patas que uno tiene la suerte de encontrar, que conocerá a mis hijos, que sus hijos jugarán con los míos y que planearíamos vacaciones familiares juntos cuando se fuéramos padres de familias orgullosos y exitosos.

Ahora es distinto. Ahora creo que estamos más lejanos, nuestras ideas, sus ideas, han cambiado. Fue gradual e imperceptible, no me di cuenta, pero poco a poco se fue convirtiendo en el típico intolerante cristiano que se rasga vestiduras. No lo entiendo. Me jode que ahora predique santidad y creencias que antes no tenía. Me vuelve loco soportar sus aires de humanidad sacrificada, sus pensamientos tan cerrados y su manera de indignarse por el simple hecho de ver chicas en bikinis!!! ( ojo no desnudas ni pornos, en BIKINIS!!!).

Es mi pata y lo sigo estimando, solo que ahora sus cosas me joden mas. Supongo que lo natural sería dejarlo ser, si en verdad me importan su amistad.

También supongo que ahora debo ser yo el tolerante en esa situación. No obstante, me niego a resignarme. Me niego a que mi amigo se convierta poco a poco en una persona a la cual nunca conocí y peor en una a la que no me hubiera gustado conocer.

Mi madre

Hoy el esfuerzo, un gran e increíble esfuerzo ha dado sus frutos, no fue mío, fue de mi madre. Ella sola se dedicó varios meses a luchar, pelear por una mejor situación de mi familia y lo ha conseguido ella solita.

Las palabras, las imágenes, los sonidos no pueden expresar el orgullo y agradecimiento que le tengo. Lagrimas de felicidad, reconocimiento, todo eso le debo. Yo mismo le decía muchas veces que no se obsesione con ese tema, que era muy difícil, muy arduo. Le costaba dolores de cabeza y presión alta, pero al final lo consiguió y lo consiguió en gran parte para mi y mi hermana.

Hoy, estoy tan orgulloso, tan invadido, tan abstraído por el éxito de mi madre que me doy cuenta que su amor siempre ha sido mucho más de lo que podía imaginar. No puedo expresar lo que siento ahora.

lunes

Sólo preguntando, por Stephen King

Reproduzco una columna con la que coincido mucho....

" El pasado otoño publiqué una pequeña novela de misterio (The Colorado Kid) que tenía un gran desarrollo de misterio y un desenlace corto. Muchos críticos literarios me reprendieron por ello. No me sorprendió, pero no cambiaría nada. Soy de a los que siempre le gustaron las preguntas más que las respuestas, así que demándame. Y si son preguntas sin respuesta (cúantas carreteras debe andar un hombre antes de que sepa que es un hombre, por ejemplo) también están bien. Aquí hay algunas de las preguntas más interesantes sobre las que estoy meditando este invierno. No hay necesidad de que me enviéis vuestras respuestas, aunque si queréis por supuesto que podéis, siempre que tengáis claro que no hay respuestas correctas. Has entrado en la zona Zen, Grasshoppah.

Empecemos con una pregunta sobre deportes. ¿Es el golf profesional el deporte más aburrido de la televisión, o hay algo más aburrido? Recuerda que ver cómo pintan algo en un programa de reparaciones caseras no cuenta como deporte.

Otra pregunta sobre deportes que me intriga: Si la gente no ve la NASCAR para ver accidentes, ¿por qué lo hacen? Como Hurley, de Lost diría, "Tío, es sólo girar a la izquierda y acelerar...girar a la izquierda y acelerar...girar a la izquierda y acelerar...por unas dos horas y media".
¿Hay algo más deprimente que escuchar música de los ídolos de los 60 o 70 en los anuncios en TV? Cada vez que escucho la canción de Zeppellin "Rock and Roll" en un anuncio de Cadillac creo que mi cabeza va a explotar. ¿Los anunciantes creen que los boomers siguen reviviendo Woodstock? Y por Dios, ¿podrían tener razón?

¿Soy sólo yo, o William H. Macy se parece a George W. Bush? Seguro que ellos no...es una locura incluso el pensarlo, pero...esto...¿alguien ha visto a estos dos hombres juntos?

Si Veronica Mars es tan barata de producir (comparada con, digamos, con el presupuesto de una serie como Lost), ¿cómo puede ser tan buena? ¿Y cómo tiene tan poco que ver el presupuesto con el mérito de las series? Pero lo que importa es, ¿por qué Veronica Mars es tan buena? Se parece poco a la vida que yo conozco, pero no puedo dejar de verla.
¿Por qué cada vehículo en Invasion va cubierto de barro?

Si Mike Scofield de Prison Break estuviera en Oz en lugar de en Fox River, ¿no os parece probable que Ryan O'Reily podría haberse aprovechado de él en una semana?
¿Quién es más molesta: Mariah Carey o la Crazy Frog? Y si se casaran, sería Crazy Mariah o Mariah the Frog?

¿Es sudoku el juego más estúpido que ha aparecido en los periódicos, o qué? Antes de que respondas esa, recuerda que no se necesitan conocimientos de literaruta ni de aritmética (no sumar, restar o otras habilidades requeridas). Si puedes contar del 1 al 9, puedes jugar al Sudoku. Quizás me equivoque, pero esto suma un gran 'Duh' en mi libro.
¿Es el video de Fatboy Slim "Weapon of Choice", protagonizado por Christopher Walken, el mejor video musical de la historia?

¿Padece Jack Bauer ataques de ansiedad? ¿Se levanta cada mañana pensando si va a ser uno de esos días? [...]

Otra pregunta que me ha estado intrigando desde Stand by Me, de Rob Reinier que salió hace casi 20 años: si Superman y Mighty Mouse lucharan, ¿quién ganaría? Deacuerdo con Teddy Duchamp en la película, la respuesta es evidente: Superman, porque Mighty Mouse es sólo un dibujo animado. Y yo todavía me lo pregunto, ambos son personajes de ficción, y después de todo Mighty Mouse es obviamente más pequeño y rápido.

Pero algunas preguntas, incluso las más duras, tienen respuestas. ¿Es Elvis todavía en Rey del Rock&Roll? Sí. ¿Lost tendrá un final con una conclusión satisfactoria? No seáis ingenuos, la base 'fan' de Lost es demasiado alta. ¿Conseguirá Veronica Mars el éxito popular que tanto se merece? Por desgracia, probablemente no. ¿Derrotará Harry Potter a Lord Voldemort? Hay una respuesta a esta pregunta, y es probablemente que sí, pero sólo JK Rowling lo sabe con certeza. ¿Puede James Patterson escribir un libro con 200 capítulos, algunos de ellos con 5 o 6 palabras de largo? Oh, probablemente. Cuándo miremos atrás a la primera década del sigo 21, ¿qué director habrá hecho más dinero? Fácil, Peter Jackson.

Oh, ¿y qué le dijo el maestro Zen al vendedor de perritos calientes? Esta es también fácil, Grasshoppah: "Dame uno con todo". "

La levedad de la razón

"Está dispuesto Dios a prevenir la maldad, pero no puede?
Entonces no es omnipotente.
¿Puede hacerlo, pero no está dispuesto?
Entonces es malévolo.
¿Es capaz y además está dispuesto?
Entonces, ¿de dónde proviene la maldad?
¿No es él capaz ni tampoco está dispuesto?
Entonces, ¿por qué llamarlo Dios?".
Epicuro

miércoles

Todos se van

En los últimos días he visto a mis amigos del colegio más veces que en el último año. De lejos han sido los mejores momentos en mucho tiempo. Me he vuelto a sentir como hace tiempo no me sentía, parte de algo más grande que yo.

Y no solo me refiero a una pertenencia meramente política o social, sino más intima, más interior. Hace tiempo dije que mis amigos eran unas de las preocupaciones más importantes de mi vida y no me equivoqué, la diferencia de estos días fue simplemente que no hubo preocupaciones, solo buenos ratos.

Pero como estoy condenado a esa regla que dice que todo lo bueno nunca dura, uno de mis mejores amigos me dijo que se va del país, no sabe cuando, pero está seguro de irse. Que joda, saber que es por su bien pero que lo voy a tener que extrañar. Ni modo, lo apoyo, tal vez yo también me iría si pudiera. Cada uno busca su futuro.

Espero que el lo encuentre.

Adaptarse

Adaptación. Ese recurso, esa herramienta dispuesta a salvarnos el cuello cuando estamos a punto de perder la cabeza. Adaptación, una forma de hacer pases con la situación no deseada, un breve estímulo para decidir seguir adelante pero de costado.

Me adapto. No me gusta hacerlo, es más prefiero no hacerlo y luchar por no tener que hacerlo. Pero a veces me doy cuenta que no hay otra manera y cuando no quiero perder del todo me adapto.

Me ha sucedido varias veces en los últimos meses. Darme cuenta que las cosas no son como quisiera y, que por más que trato1 de que sea, no lo logro. No way.

Sé que suena conformista pero no lo soy, solo trato de no perderme parte de tu vida, trato de no ser borrado por completo. ¿De que sirven los planes si los cambiamos radicalmemente a cada rato?.

Me adapto a esta nueva forma, me duele, sí, me duele. Pero como cualquier dolor aprendo a vivir con él o a vencerlo totalmente.

viernes

Difícil

Que difícil es abrirse, confiar, esperar, decirlo todo.

Es muy difícil para mí. Difícil. Debe ser la palabra que más se asemeja a mi personalidad, que más me define. Soy difícil en varios aspectos. Claro, trato de no serlo, de ser más sociable de abrirme, de confiar, de entregar, de no trastocar el natural equilibrio de las cosas pero no puedo, es muy difícil.

Supongo que cada uno de nosotros tiene sus propias trabas, sus propios demonios, sus propias intolerancias. Supongo. No sé la confusión de querer algo y no buscarlo, de necesitarlo y no lucharlo, de reclamarlo y no darlo no va conmigo. No soy así.
Que difícil es para mi abrirme a los demás, pero lo intento, pero lo hago...

miércoles

Deseos posesos

"Lo siento, pero no quiero ser emperador. No es lo mío. No quiero gobernar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todo el mundo --si fuera posible--: a judíos, gentiles, negros, blancos. Todos nosotros queremos ayudarnos mutuamente. Los seres humanos somos así. Queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajena.

No queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede proveer a todos. El camino de la vida puede ser libre y bello; pero hemos perdido el camino. La avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de odio, nos ha llevado al paso de la oca a la miseria y a la matanza. Hemos aumentado la velocidad. Pero nos hemos encerrado nosotros mismos dentro de ella. La maquinaria, que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia.

Nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y faltos de sentimientos. Pensamos demasiado y sentimos demasiado poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y cortesía. Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo se perderá.

El avión y la radio nos han aproximado más. La verdadera naturaleza de estos adelantos clama por la bondad en el hombre, clama por la fraternidad universal, por la unidad de todos nosotros. Incluso ahora, mi voz está llegando a millones de seres de todo el mundo, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un sistema que tortura a los hombres y encarcela a las personas inocentes.

A aquellos que puedan oírme, les digo: "No desesperéis". La desgracia que nos ha caído encima no es más que el paso de la avaricia, la amargura de los hombres, que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará, y los dictadores morirán, y el poder que arrebataron al pueblo volverá al pueblo. Y mientras los hombres mueren, la libertad no perecerá jamás.

¡ Soldados! ¡ No os entreguéis a esos bestias, que os desprecian, que os esclavizan, que gobiernan vuestras vidas; decidles lo que hay que hacer, lo que hay que pensar y lo que hay que sentir ! Que os obligan ha hacer la instrucción, que os tienen a media ración, que os tratan como a ganado y os utilizan como carne de cañón.

¡ No os entreguéis a esos hombres desnaturalizados, a esos hombres-máquina con inteligencia y corazones de máquina ! ¡ Vosotros no sois máquinas ! ¡ Sois hombres ! ¡ Con el amor de la humanidad en vuestros corazones ! ¡ No odiéis ! ¡ Sólo aquellos que no son amados odian, los que no son amados y los desnaturalizados ! ¡ Soldados ! ¡ No luchéis por la esclavitud ! ¡ Luchad por la libertad !

En el capítulo diecisiete de san Lucas está escrito que el reino de Dios se halla dentro del hombre, ¡ no de un hombre o de un grupo de hombres, sino de todos los hombres ! ¡ En vosotros ! Vosotros, el pueblo tenéis el poder, el poder de crear máquinas. ¡ El poder de crear felicidad ! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer que esta vida sea libre y bella, de hacer de esta vida una maravillosa aventura. Por tanto, en nombre de la democracia, empleemos ese poder, unámonos todos. Lucharemos por un mundo nuevo, por un mundo digno, que dará a los hombres la posibilidad de trabajar, que dará a la juventud un futuro y a los ancianos seguridad.

Prometiéndoos todo esto, las bestias han subido al poder. ¡ Pero mienten ! No han cumplido esa promesa. ¡ No la cumplirán ! Los dictadores se dan libertad a sí mismos, pero esclavizan al pueblo. Ahora, unámonos para liberar el mundo, para terminar con las barreras nacionales, para terminar con la codicia, con el odio y con la intolerancia.

Luchemos por un mundo de la razón, un mundo en el que la ciencia y el progreso lleven la felicidad a todos nosotros. ¡ Soldados, en nombre de la democracia, unámonos ! Hannah, ¿puedes oírme? ¡ Dondequiera que estés, alza los ojos! ¡ Mira, Hannah! ¡ Las nubes están desapareciendo! ¡ El sol se está abriendo paso a través de ellas! ¡ Estamos saliendo de la oscuridad y penetrando en la luz! ¡ Estamos entrando en un mundo nuevo, un mundo más amable, donde los hombres se elevarán sobre su avaricia, su odio y su brutalidad! ¡ Mira, Hannah! ¡ Han dado alas al alma del hombre y, por fin, empieza a volar! ¡ Vuela hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza! ¡ Alza los ojos, Hannah! ¡ Alza los ojos!".

Charles Chaplin (El gran dictador)

¿Confíanza?

—Sé que te prometí la libertad —le dijo El Maestro con un deje de
amargura en la voz—, pero teniendo en cuenta las circunstancias, es lo mejor que puedo hacer.

Volvió a sentir la quemazón en la garganta y se agarró al volante.
Se llevó la otra mano al cuello y notó que el vómito le subía por la
tráquea. Emitió un grito apagado, tan débil que no se oyó fuera del
coche. De pronto entendió por qué el coñac estaba salado.

«¡Me ha envenenado!»

De El Código Da Vinci, de Dan Brown
"El Cine es el espacio en el que se puede trascender las limitaciones de la propia vida."
Calero Gamarra, Joel (Guionista y productor de cortos)

Pedazos de verdad

Declaro culpable al cristianismo, formulo contra la Iglesia cristiana la acusación más terrible que ha sido formulada jamás por acusador alguno. Se me aparece como la corrupción más grande que pueda concebirse; ha optado por la máxima corrupción posible.

La Iglesia cristiana ha contagiado su corrupción a todas las cosas; ha hecho de todo valor un sin valor, de toda verdad una mentira y de toda probidad una falsía de alma. ¡Como para hablarme de sus beneficios “humanitarios”! Abolir un apremio, cualquiera que fuese, era necesario a su más fundamental conveniencia; vivía ella de apremios; creaba ella apremios para perpetuarse...

¡Con el gusano roedor del pecado, por ejemplo, la Iglesia ha obsesionado a la humanidad! La “igualdad de las almas ante Dios”, esa patraña, este pretexto para las rancunes de todos los hombres de mentalidad vil, este concepto-explosivo que por último se ha traducido en revolución, idea moderna y principio de decadencia de todo el orden social, es simplemente dinamita cristiana... ¡Beneficios “humanitarios” del cristianismo! ¡Se ha desarrollado de la humanitas una contradicción intrínseca, un arte de la autoviolación, una voluntad de mentira a cualquier precio, una aversión y desprecio hacia todos los instintos buenos y decentes! ¡Vaya unos beneficios del cristianismo!

El parasitismo es la práctica exclusiva de la Iglesia; con su ideal de anemia, de “santidad”, chupa toda sangre, todo amor, toda esperanza en la vida; el más allá como voluntad de negación de toda realidad; la cruz como signo de la conspiración más solapada que se ha dado jamás, contra la salud, la belleza, la plenitud, la valentía, el espíritu y la bondad del alma; contra la misma vida...

Esta acusación eterna contra el cristianismo la quiero escribir en todas las paredes; yo tengo un alfabeto aun para los ciegos... Llamo al cristiano la gran maldición, la gran corrupción soterrada, el gran instinto de la venganza para el cual ningún medio es bastante pérfido, furtivo, subrepticio y mezquino; le llama, en resumen, el borrón inmortal de la humanidad.¡Y eso que he tornado como punto de partida de la cronología el dies nefastus en que comenzó esta fatalidad, el primer día del cristianismo! , como punto de partida el último, ¿el de hoy? ¡La transmutación de todos los valores! ...

Fin de “EL ANTICRISTO” de Friedrich Nietzsche